El pasado 13 de junio, en el marco del cierre del curso académico de la Management Business School (MBS) en Segovia, Vicente Sánchez Medina, CEO de IPH, ofreció una ponencia inspiradora sobre los desafíos actuales en la gestión del talento y la importancia de construir «empresas con sentido«. (Por CIEDO)

1. Los Desafíos del Absentismo y la Rotación Disfuncional

Sánchez Medina comenzó abordando el creciente problema del absentismo laboral, destacando que no se trata de un fenómeno puntual, sino de una tendencia al alza que afecta a empresas de todos los tamaños. En particular, señaló que la rotación disfuncional —cuando empleados clave abandonan la empresa inesperadamente— es una señal de alerta que debe ser monitoreada y comprendida en profundidad.

Para enfrentarlo, es esencial implementar métricas que permitan analizar las causas detrás de estas salidas y desarrollar estrategias efectivas para retener el talento. No se trata únicamente de analizar por qué un empleado se va, sino también de comprender por qué otros se quedan. Esta visión integral ayuda a trazar un mapa más fiel de la cultura organizacional.

El absentismo y la rotación se han convertido en síntomas de una desalineación entre las expectativas de los trabajadores y la propuesta de valor de la empresa. Cuando los empleados no encuentran sentido en lo que hacen, o perciben un entorno poco saludable, tienden a buscar nuevas oportunidades. Por eso, más que implementar soluciones superficiales, se necesita una mirada profunda que explore las causas estructurales y emocionales del desafío.

2. Comprendiendo a la Generación Z

La ponencia puso especial énfasis en la Generación Z (nacidos entre 1997 y 2012), que representa un segmento creciente de la fuerza laboral. Según estudios citados por Sánchez Medina, el 86% de los jóvenes de esta generación consideran esencial que su trabajo tenga un propósito significativo. Además, valoran altamente la flexibilidad, el desarrollo profesional continuo y la cultura inclusiva.

Esta generación, que ya representa la mayor en términos de número de personas en el planeta, llega con una mentalidad distinta. Son nativos digitales, crecieron en un entorno de hiperconectividad y se enfrentan a desafíos sociales, económicos y medioambientales sin precedentes. Por eso, buscan empresas que no solo les ofrezcan estabilidad, sino también la posibilidad de impactar positivamente en el mundo.

Este grupo también muestra una fuerte inclinación hacia la formación autodidacta, con un 70% dedicando tiempo semanal al desarrollo de habilidades laborales, incluso fuera del horario de trabajo. Esta actitud representa una oportunidad para las organizaciones que apuesten por el aprendizaje continuo. De hecho, la empresa que facilite este tipo de crecimiento no solo atraerá a los mejores, sino que también logrará retenerlos más tiempo.

Además, la Generación Z busca entornos laborales donde prime la diversidad, la equidad y la inclusión. Valoran el feedback constante, la transparencia en la comunicación y la posibilidad de desarrollarse profesionalmente en múltiples direcciones. Esto obliga a las empresas a rediseñar sus políticas de gestión del talento con una perspectiva más horizontal, empática y personalizada.

3. Más Allá del Salario: La Motivación Trascendente

Sánchez Medina destacó que, en el contexto actual, la motivación extrínseca (como el salario) ha perdido peso frente a la motivación intrínseca y trascendente. Los empleados buscan sentir que su trabajo contribuye a un propósito mayor, impactando positivamente en la sociedad y alineándose con sus valores personales.

En este sentido, las empresas deben esforzarse por conectar el propósito organizacional con el propósito personal de sus empleados, creando un entorno donde ambos se potencien mutuamente. Esta conexión genera lo que Sánchez Medina definió como un «vórtice de energía» capaz de transformar radicalmente el rendimiento de las personas y los resultados empresariales.

La motivación trascendente se produce cuando un trabajador siente que su esfuerzo tiene un impacto que trasciende su puesto y su salario. Es decir, cuando percibe que su contribución genera bienestar en la comunidad, en el medioambiente o en el desarrollo humano. Esta visión encaja perfectamente con los valores de las nuevas generaciones, pero también se adapta a trabajadores más veteranos que buscan una segunda etapa profesional más significativa.

Incorporar esta dimensión exige que las organizaciones reformulen su cultura interna. No basta con redactar una declaración de misión o publicar frases inspiradoras. Se requiere coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre los objetivos financieros y los principios éticos junto a los desafíos próximos, entre el discurso corporativo y las experiencias del día a día.

4. Casos Inspiradores: Empresas que Viven su Propósito

Durante la ponencia, se mencionaron ejemplos de empresas que han integrado con éxito el propósito en su cultura organizacional. Una de ellas es Boxotel, cuyo propósito declarado es «fomentar la felicidad de las personas que forman parte de la organización». Esta declaración no es meramente decorativa: la empresa implementa prácticas activas para promover el bienestar emocional, la conciliación, el crecimiento personal y la salud mental.

Otra es Miya Bienestar y Ocio, que se compromete a crear entornos que mejoren la calidad de vida de sus empleados, clientes y comunidades. Lo hace a través de programas de acompañamiento, espacios colaborativos y modelos de trabajo flexible. En ambos casos, el impacto positivo no se limita al equipo interno, sino que se proyecta hacia los clientes y el entorno social.

Lo relevante de estas organizaciones no es solo lo que dicen, sino cómo lo implementan. A través de políticas de liderazgo empático, evaluaciones de clima laboral, incentivos no monetarios y herramientas de escucha activa, han logrado construir culturas corporativas más humanas, resilientes y efectivas.

Este tipo de empresas también demuestra que el propósito y la rentabilidad no son incompatibles. Por el contrario, cuando las personas están comprometidas con una causa superior, trabajan con mayor dedicación, creatividad y entusiasmo. El resultado es un modelo de negocio más sostenible, tanto en lo económico como en lo social.

5. Recomendaciones para Construir una Empresa con Sentido

A modo de conclusión, Sánchez Medina ofreció dos recomendaciones clave para las organizaciones que deseen atraer y retener talento para sortear los desafíos en la era del propósito:

5.1. Fomentar el Propósito Personal

Animar a los empleados a descubrir y desarrollar su propio propósito, alineándolo con las metas de la empresa y sus desafíos. Para ello, es útil crear espacios de reflexión individual y colectiva, facilitar sesiones de coaching o mentoring, y diseñar rutas de desarrollo que contemplen las motivaciones personales del trabajador.

Además, vincular el propósito personal con el profesional permite que cada persona encuentre un sentido más profundo en sus tareas diarias. Esto aumenta el compromiso, reduce el riesgo de burnout y fortalece la fidelidad a largo plazo.

5.2. Incorporar la Motivación como Métrica

Medir y analizar sistemáticamente los niveles de motivación dentro de la organización, utilizando estos datos para implementar mejoras continuas. Las encuestas de clima laboral, las entrevistas de salida, los grupos de escucha activa y las herramientas de people analytics son recursos valiosos para entender cómo se sienten los equipos.

Integrar esta información en el plan estratégico no solo ayuda a prevenir fugas de talento, sino que también permite diseñar entornos más dinámicos, justos y estimulantes frente a los desafíos.

5.3. Rediseñar el Modelo de Liderazgo

El liderazgo tradicional, basado en el control jerárquico, debe evolucionar hacia modelos más horizontales y colaborativos. Los líderes de hoy deben ser facilitadores del propósito, capaces de inspirar, escuchar y acompañar a sus equipos.

Invertir en la formación de líderes conscientes y empáticos es una de las apuestas más rentables para cualquier organización. Un buen líder no solo impulsa resultados, sino que transforma el entorno de trabajo para enfrentar los futuros desafíos.

5.4. Impulsar la Formación Continua

La ponencia también subrayó la importancia de la formación continua como herramienta clave para atraer y fidelizar talento. En un entorno laboral en constante evolución, aprender no es opcional: es imprescindible.

Los programas formativos deben diseñarse no solo desde las necesidades de la empresa, sino también considerando los intereses del trabajador. La clave está en encontrar el punto de intersección entre ambos.

5.5. Crear una Cultura Inclusiva y Saludable

La inclusión, la diversidad y el bienestar integral no son solo valores deseables, sino requisitos fundamentales para construir una empresa con sentido. Esto implica revisar prácticas de selección, promover entornos seguros emocionalmente, garantizar la equidad en las oportunidades y fomentar la empatía como competencia transversal.

Reflexión Final

El futuro del trabajo ya está aquí, y exige a las organizaciones repensar su manera de operar. En un mundo donde los empleados buscan algo más que un salario, las empresas que sepan ofrecer propósito, bienestar y crecimiento serán las que lideren el cambio.

El testimonio de Vicente Sánchez Medina nos recuerda que la motivación, el propósito y la conexión emocional con el trabajo no son temas blandos, sino palancas estratégicas de alto impacto. La transformación cultural no es sencilla, es un gran desafío pero es posible. Y comienza por hacerse preguntas clave: ¿Para qué existe nuestra empresa? ¿Cómo contribuimos al bienestar de las personas? ¿Qué legado queremos dejar?

Desde CIEDO, ayudamos a organizaciones de todos los tamaños a iniciar este camino. Acompañamos en el diagnóstico, la formación de equipos directivos, la definición del propósito y la implementación de estrategias centradas en las personas. Porque construir empresas con sentido no es solo una tendencia, es una necesidad.

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